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Lunes, 19 Noviembre 2012

El éxito silencioso

André Ricard detrás de cada taza de Minimoka

Cuando degustamos una taza de café lo importante es el resultado final, ese líquido preciado, con características y señas de identidad propias, que permite infinitas formas de preparación (tienes algunos ejemplos en nuestro recetario). Pero detrás de cada taza hay muchas historias para contar. Unas relacionadas con el propio café, otras con el agua, la presentación… y una muy importante relacionada con la cafetera. Porque no hay café bueno si no viene acompañado de una buena cafetera.

En Minimoka sabemos algo de esto, llevamos 40 años haciendo cafeteras. Precisamente, hace 40 años, en 1972, veía la luz la primera máquina de café espresso doméstica, accionada por palanca, que se comercializó bajo el nombre de Mini Gaggia. Y, en 1976, André Ricard diseñaba la primera cafetera Minimoka, el antes y el después de las cafeteras que dan sabor y aroma a nuestros hogares, marcando el camino a seguir de todos los modelos que la han sucedido.

Pero, ¿quién es André Ricard? Seguramente, si hiciéramos una lista con los nombres de los diseñadores que nos vienen a la cabeza, el suyo aparecería en pocas de ellas. Por eso hacemos referencia en nuestro titular al “éxito silencioso”. Porque Ricard es hombre de logros, pero sin estridencias.

En cambio, si hacemos un recorrido por su trayectoria profesional, reconoceremos en seguida muchas de sus creaciones, como la botella de colonia de Agua Brava (1968 y posteriores), el encendedor de cocina de Flamagás (1972), interruptores de luz, ceniceros apilables de colores, la antorcha olímpica de Barcelona’92 y un largo y no menos sorprendente etcétera.

Pero, sobre todo, quedaremos impresionados por sus premios y distinciones, entre los que citaremos, a modo de ejemplo: 11 Premios Delta ADI FAD (1961-1984), 4 Eurostars: Premios a los mejores envases europeos (1966-1967), la Medalla de Oro del FAD (1977), el Oscar de l’emballage (Francia, 1985), la Orden Olímpica otorgada por el Comité Olímpico Internacional (1993), la Medalla de Chevalier des Arts et des Lettres (Francia, 1998) y el Premio AEPD a la trayectoria profesional (Asociación Española de Profesionales del Diseño, 2004).

Sin embargo, más allá del éxito, Ricard persigue, como se recoge en su biografía, “proyectar la forma que han de tener las cosas para que sean más cómodas en el uso y, a la vez, más estéticas a la vista”. De este modo, en palabras del propio creador, “el diseño logra la integración armoniosa de la forma más bella y de las exigencias de la función”.

Se puede decir más alto pero no más claro: integración armoniosa de forma y función. Así era la primera Minimoka que diseñó André Ricard. Así han sido las que han venido después. Pero su éxito también ha sido silencioso. Porque lo que cuenta es el sabor de cada taza de café. Ese café que se degusta tranquilamente y que impregna de aroma nuestros hogares, escribiendo, casi sin darnos cuenta, sin estridencias, pequeñas historias de muchos buenos momentos.

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