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Miércoles, 08 Mayo 2013

La crème de la crème [2]

Artistas del café también con cafeteras de termobloque

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La pasión por un tipo de café colmado de blanca espuma de leche no entiende de modelos ni de tipos de cafetera. Entiende de gustos. Y del arte que le pongamos a la hora de elaborar ese café que merece la distinción de crème de la crème.

En un artículo anterior de este blog os explicábamos cómo obtener un vapor perfecto y la mejor crema con nuestras cafeteras de caldera. Ahora haremos lo propio para cafeteras con sistema de termobloque, es decir, para nuestro actual modelo CM-1637, y para otros más veteranos como los M-1815, M-1817 y M-1818. Sin entrar en comparaciones. Solo con todos los detalles precisos que necesitas saber para sacarle toda la crema a tu termobloque.

Cómo conseguir vapor

Es conveniente que usemos leche fría de la nevera, aproximadamente media jarrita porque, si nos pasamos, al crecer la espuma… Pondremos la cafetera a temperatura de café, es decir, pulsaremos el interruptor de puesta en marcha en la posición on.

El sistema termobloque que incorporan las cafeteras de Minimoka permite la obtención de vapor instantánea. Eso significa que, simplemente con girar el mando a la posición vapor, comenzará a salir vapor inmediatamente. En este proceso, deberemos escuchar un sonido intermitente. Significa que la bomba va suministrando la cantidad de agua necesaria para vaporizar.

Es aconsejable que, antes de introducir el tubo en la leche, dejemos salir un poco de vapor (2-3 segundos), porque, inicialmente, al pasar por los conductos que están un poco fríos, perderá un poco de temperatura y saldrá un poco de agua. Ahora, volveremos a la posición 0. Y, ojo, porque siempre que volvemos a la posición 0, se produce un descarga de presión hacia la bandeja, que es absolutamente normal.

Vamos con la crema

Colocaremos el tubo de vapor dentro de la leche, sin cubrir por completo el espumador (la parte negra), es decir, dejando la parte superior fuera. Y volveremos a colocar el mando en la posición vapor.

Con cuidado de no quemarnos con las salpicaduras, haremos movimientos con la jarra hacia abajo y hacia arriba, llegando casi a sacar el tubo de ella y repitiendo esta operación varias veces. De esta forma, la leche se irá espumando más y más.

Cuando ya esté a nuestro gusto, volveremos el mando a la posición 0 y daremos unos pequeños golpecitos con la base de la jarra sobre la mesa para lograr una mejor compactación de la espuma de la leche.

Ahora, ha llegado el momento de que saques a relucir el artista que llevas dentro. Vamos, que ya puedes verter la crème de la crème sobre tu café con todo tu arte, emulando, si quieres, a estos expertos.

A tener en cuenta

Después de hacer este trabajo impecable, debemos rematarlo bien. Una vez hayamos acabado de hacer vapor, debemos tener en cuenta que los conductos han quedado sucios con leche que, si se seca, podría llegar a obturarlos.

Así que es el momento de la limpieza. Para ello, haz salir un poco de vapor a otro recipiente vacío, o directamente a la bandeja, logrando, de esta forma, la limpieza interna. Y, en la parte externa, por una pura cuestión de higiene, pasaremos un paño por el exterior del tubo.

De esta forma, ya tienes tu cafetera lista para preparar deliciosos cafés. Y verterles encima esa magnífica espuma que has preparado. Pero, si lo prefieres, puedes hacer el procedimiento a la inversa: primero haces los cafés y luego espumas la leche. Eso ya es cosa tuya. ¡Siempre a tu gusto!

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