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Jueves, 25 Abril 2013

Mirando hacia atrás (1)

Una pasión cafetera que viene de lejos

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El café espresso nos parece algo de toda la vida, que forma parte de nuestro paisaje cotidiano. Aunque las espresso domésticas tienen apenas los 40 casi recién cumplidos, esas que han atraído a sus clientes al otro lado de la barra ya suman más de un siglo. Pero, ¿han cambiado mucho?

Si hoy viéramos tras el mostrador de una cafetería uno de esos centenarios modelos, seguro que antes pensaríamos en que nos iba a proporcionar una jarra de cerveza que no una taza de café.

La primera cafetera espresso (ilustrando nuestro sumario) se le atribuye a Luigi Bezzera y nos traslada a la ciudad de Milán en 1901. Aunque las patentes precursoras de este método de hacer café nos llevan a Turín, a un más remoto 1884, de la mano de Angelo Moriondo.

Accionada por vapor, esa pionera cafetera de brillos metálicos, cual Ave Fénix de múltiples brazos, tenía una caldera en forma de columna vertical y mantuvo su alada estética durante décadas.

Atraídos por el artilugio y la pasión por el café reinante en la Europa de la época, se suceden, con mayor o menor gloria, los nombres: Pavoni, Arduino, Cimballi… hasta que en 1927 Roberto Rancilio presenta su modelo La Regina (en la imagen), montado a mano pieza a pieza, marcando el origen de una de las empresas del sector más estables en el tiempo.

El estilo de estas cafeteras de columna se mantiene casi invariable hasta los años cuarenta, cuando comienzan ya los diseños más horizontales, de la mano de Pavoni y creación del arquitecto Gio Ponti, con La Cornuta (1947). Unos diseños que se estandarizan a partir de los sesenta y que marcan el paso de la función de salida de vapor por su propio peso, característica de las columnas verticales de los inicios, a la obtención de vapor accionando una palanca hacia abajo.

La evolución y estandarización de esas espresso horizontales dará pie al nacimiento de las espresso domésticas, con la aparición, en 1972, de la primera cafetera para el hogar accionada por palanca, con el nombre de Mini Gaggia. Pero esa será otra historia a la que nos asomaremos en un próximo capítulo.

Entre tanto, ¿tomamos un café?

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